Estamos empezando a conocer las raíces de la depresión. Hasta hace muy poco existía una noción romántica, la cual subyace en la literatura, que asociaba depresión con creatividad. Afortunadamente estamos abandonando el reflejo que otorga un tratamiento privilegiado o intelectual a esta creciente epidemia moderna y empezamos a reconocer la cruda realidad: la depresión es una enfermedad.
